23 abril, 2020

La vitamina D

Una de las consecuencias de la cuarentena es que el sol va a brillar en este caso por su ausencia en nuestras vidas. Somos muchos los que disfrutábamos dando un paseo por el simple hecho de sentir sus rayos acariciando nuestro rostro (¿os gusta la poetisa en que me he convertido desde que estamos confinados?).

Siempre relacionamos el sol con la vitamina D. Pero, ¿quién es esta señorita?

La vitamina D es una vitamina liposoluble que ayuda a nuestro organismo a absorber el calcio, así como a aumentar nuestras defensas.

Con la exposición al sol nuestro cuerpo produce esta vitamina. No obstante, el sol que pueda darnos en casa no es suficiente para que podamos sintetizarla correctamente.

Ante estas acusaciones me diréis: “¡pero si yo tomo una dieta variada y sana! Es más, con la cuarentena he aprendido a prepararme todo el recetario de mi madre!”. Ay, amigos… Si bien hay alimentos (lácteos, yema de huevo, pescados como el salmón) que nos pueden proporcionar a la susodicha, la dieta no es suficiente para cubrir nuestras necesidades.

Ante este panorama, hay quien se llevará las manos a la cabeza preguntándose de dónde puede sacar la vitamina D que le falta. No os preocupéis, cerrad Wallapop, por favor, porque tengo dos datos positivos para vosotros.

En primer lugar, y como os indicaba al comienzo de la entrada, esta codiciada vitamina es liposoluble. ¿Qué quiere decir esto? Que se almacena en el tejido graso de nuestro cuerpo. Ergo, la tenemos en la recámara esperando a ser utilizada.

En segundo lugar, existe una forma de dar un pequeño empujón a nuestro “depósito” de vitamina D. ¿Cómo?: mediante suplementos.

En este caso los hay de todas las formas y colores: solo con vitamina D, acompañada de calcio o vitamina K o bien en una simpática “macedonia” junto con otras vitaminas y minerales, siendo estos solo algunos ejemplos.

¿Cuál es el más apropiado para ti te estarás preguntando? Depende (de qué depende. Todo depende…) de cada persona. Lo mejor para salir de dudas en estos casos es consultar a tu médico y a tu farmacéutico (aquí os espero), quienes podrán aconsejarte en función de tu situación particular.

Desde Farmacia Coello 74 esperamos que hayáis sacado algún punto clave con esta entrada y os mandamos muchos ánimos. ¡Ya queda menos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *