29 diciembre, 2020

La investigación básica ha resultado clave en el desarrollo de la vacuna Covid-19

El logro que supone la vacunación frente al Covid-19, con las máximas garantías que se pueden ofrecer, de millones de personas en los primeros meses de 2021, un año después de la peor pandemia a que se ha enfrentado la humanidad desde hace un siglo, es probablemente la mayor proeza científica de la historia.

Por sus dimensiones, que no por su carácter o motivación, destacan dos antecedentes de esta empresa:

  • El proyecto Manhattan, que permitió a EE.UU. disponer, en pocos años de la bomba atómica.
  • El programa Apolo, más tecnológico que científico, gracias al cual en seis ocasiones seres humanos pisaron la superficie de la luna.

La breve historia de la vacuna del Covid-19 empezó el 31 de diciembre de 2019, cuando responsables sanitarios de Wuhan, China, informaron de 27 casos de una neumonía desconocida. El 8 de enero de 2020 se informó de que el causante era un nuevo coronavirus. Dos días después ya se había hecho pública su secuencia genómica. En febrero varias empresas farmacéuticas pusieron en marcha sus proyectos de vacunas.

Las primeras vacunas fueron chinas, pero se cayeron probablemente al éxito de controlar la pandemia en ese país. En EEUU, fueron Moderna e Inovio Pharmaceuticals; en Europa BioNTech, una empresa biotecnológica alemana desarrolló una candidata que más adelante compartiría con Pfizer; un grupo de la Universidad de Oxford creó una vacuna al que se sumó AstraZeneca.

A finales de julio, las vacunas de Moderna y de Pfizer-Biontech, ambas basadas en ARN mensajero (ARNm) , empezaron los ensayos de eficacia.

Katalin Karikó, bioquímica, que pasó mas de 40 años trabajando en el desarrollo de claves para las inyecciones de Moderna y Biontech,  es la promotora de la nueva forma de hacer vacunas de Pfizer y Moderna con ARNm, para hacer que las propias células del cuerpo humano creen una respuesta frente a los agentes externos.  Esta tecnología de ARNm consiste en la producción de la proteína Sipike (S) del virus SARS-Cov-2.

La vacuna de Oxford y AstraZeneca está constituida por virus que afectan a chimpacés y han sido modificados para que se parezcan al SARS-Cov-2. Cuando esta vacuna se inocula , el sistema inmunitario reacciona como si fuera coronavirus.

Miles de millones de personas se beneficiarán de los frutos de la investigación básica. La investigación básica puede ser el requisito esencial para afrontar los peligros para nuestra propia supervivencia que desconocemos hoy.

Pilar Gay


Fuente: Por qué la vacuna de la covid-19 es la mayor proeza científica de la historia, Juan Ignacio Pérez.

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2 opiniones en “La investigación básica ha resultado clave en el desarrollo de la vacuna Covid-19”

  1. La investigación básica es fundamental. Sienta las bases para que se pueda realizar la otra investigación, la que da lugar al producto que será aplicado. No se puede menospreciar a la una ni a la otra.

    Sin embargo, una parte de la población tiene tendencia a menospreciar (incluso a odiar) a la industria farmacéutica. Le critican que trabaja con ánimo de lucro. Pues sí, así es: los inversores invierten en empresas porque tienen ánimo de lucro y quieren tener dividendos o incrementos en el valor de las acciones. Y las empresas tratan de ganar dinero, no sólo para satisfacer a los inversores, sino para asegurar la viabilidad y el futuro de la compañía.

    Trabajar con ánimo de lucro no es exclusivo de las industrias farmacéuticas, sino que lo hacen todas. Las que fabrican coches, electrodomésticos, ordenadores ropa o instrumentos de música; y las que prestan servicios, como viajes, telefonía o películas de cine.

    En el caso de la industria farmacéutica, se critica cuando obtienen un éxito porque ganan dinero con él, pero se olvida el hecho de que la mayor parte de sus investigaciones va a pérdidas porque al final no da lugar a la molécula que cure sin efectos secundarios una determinada enfermedad. No nos damos cuenta de que sólo si la industria farmacéutica es fuerte y gana dinero podrá afrontar la investigación necesaria para obtener nuevos medicamentos que prolonguen nuestras vidas y mejoren su calidad. El remedio definitivo contra el cáncer no será el que descubra o invente un investigador solitario que trabaje (con entusiasmo y sacrificio, eso sí) en una habitación de su casa convertida en laboratorio.

    España necesita apoyar a la industria farmacéutica, porque es un país desarrollado y, como tal, tiene la obligación de luchar por mejorar la vida de los demás habitantes del planeta. Habría sido un orgullo para España que la vacuna Oxford se llamara vacuna Salamanca, vacuna Madrid o vacuna Oviedo. Pero, de momento, parece que estamos lejos.

  2. Estoy completamente de acuerdo. Hemos de impulsar la industria farmacéutica, para mejorar la calidad de vida de las personas: del mismo modo que la población mete su dinero en depósitos en los bancos más rentables (los que ganan más dinero), también nuestra salud depende de una industria farmacéutica rentable, que pueda investigar en condiciones.

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